
Si las viñas no son debidamente podadas, se dice que se “vician”. Eso es justamente lo que hemos hecho este fin de semana; una pequeña escapada al pueblo aprovechando papeleos pendientes en Madrid para dejarnos “viciar” por la buena vida. Estamos convencidos de que en este caso beneficiará a la gran cosecha que nos espera a finales de marzo.
El pueblo nunca decepciona y para nosotros siempre será una importante fuente de energía e inspiración a la que seguiremos peregrinando, por muy lejos que quede. En espera a nuestro próximo encuentro con Villanueva del Conde, hemos preparado un homenaje fotográfico con algunos momentos captados durante los últimos años.
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