

Nuestras antiguas ventanas del desván son ahora puertas de vitrina para este clásico de IKEA. Algunas tuvieron que ser sacrificadas en el proceso de aprender a serrarlas longitudinalmente sin que se rompiera el cristal. Pero todavía quedan muchas para futuros proyectos.
1 comentario:
¡Una pasada! A Manuel y a mí nos ha encantado esa versatilidad para unir lo nuevo con lo viejo. Ahm, por cierto, qué bien quedas los tazones de cerámica marroquí, ¿verdad? ;) Besitos para todos!
La Tata
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