
Esta mañana nos hemos comprado unos patines de hielo en el mercadillo de segunda mano y hemos ido directamente al lago a probarlos. Conclusión Mónica: “O los patines o yo somos demasiado viejos”. Conclusión David “Cuando patinaba hace 20 años, el hielo resbalaba menos”. Conclusión Óliver “Por alguna extraña razón, el más bajito se queda sin zancos”.
3 comentarios:
Siempre podéis ir al cañón del río Lobos a probarlos junto con las bicis.
Conclusión de María: qué envidia me dáis. Besos!
Más conclusiones... Óliver aparece muy "comprometedor" en una de las fotos... mirando a la cámara con ojitos graciosos... Y, jo, ¡pobre Mónica! Intentando calzarse las botas falsas... si es que hasta los suecos dan gato por liebre... :) Besos!
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