en el cristal feliz de tu ventana.
Soy una Navidad, tierna y lejana
que añora la ilusión de un tiempo ido.
Soy una estrella errante que ha venido
repleta de proyectos y de ganas.
Soy tomte y soy rey mago con las canas
de los años que prueban que he vivido.
Hoy quisiera fundirme con tu infancia
como viejo rey mago destronado
y, convertido en tomte, ya a tu lado,
salvando con un salto la distancia,
dejarte, rebosante de abundancia,
mi cariño, de nuevo renovado.
Y, por supuesto, también una felicitación que crezca, pegada a ti, como hiedra siempre húmeda y enriquecedora.
/José-Pedro
El abuelo que suple tu ausencia (¡qué remedio!) con una buena dosis de imaginación.
1 comentario:
Estimado José Pedro:nuestro querido Óliver aún no comprende los sentimientos que en forma de sonetos nacen de lo más profundo del alma, Óliver aún no se conmueve ni se emociona,más yo sé que llegará un tiempo que al igual que se emocionó con el auténtico tónten se emocionará con el maravilloso poema, del Abuelo que también fue niño. Yo y alguno más hemos sentido y recordado el paso de toda una vida, en las breves palabras que encierran tu hermoso soneto. Gracias, gracias y felicidades para todos. Abelo Cele y Abela Chani.
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