
Cuando "La Tata" le regaló sus primeros zapatos, seguro que no se imaginaba hasta que punto Óliver llegaría enamorarse de ellos, ni de la cantidad de usos que una mente creativa y perseverante sería capaz de sacarles. Lo de llevarlos puestos como calzado está bien por un rato. Pero que pasa luego? Unos zapatitos azules tan bonitos sólo para servir a los pies? Nada de eso!
1 comentario:
Qué guapa estás y Oliver también!!!
Solo para te decir que Sofia ya nació. Te queda muy bien le papel de madre. Felicidades al padre también...
Muchos besos
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