
Se aprende en la cuna que en el balbuceo de un niño suenan estas letras:
La tía ha venido a verme.
Espero que mis padres me pongan guapo.
Y que hagan bien los honores.
Procuraré portarme como un bebé de tres meses (¡aún no los he cumplido!).
Intentaré hacerla reír.
Le haré los mohines que tanto gustan a los mayores.
La embaucaré con mis nuevos ruiditos.
Y dibujaré en ella una sonrisa permanente.
Así,
me
echará
siempre
de
menos.
Y regresará.
Con Óliver en Suecia, no hace falta que el sol salga cada mañana.
La tía ha venido a verme.
Espero que mis padres me pongan guapo.
Y que hagan bien los honores.
Procuraré portarme como un bebé de tres meses (¡aún no los he cumplido!).
Intentaré hacerla reír.
Le haré los mohines que tanto gustan a los mayores.
La embaucaré con mis nuevos ruiditos.
Y dibujaré en ella una sonrisa permanente.
Así,
me
echará
siempre
de
menos.
Y regresará.
Con Óliver en Suecia, no hace falta que el sol salga cada mañana.
//María
2 comentarios:
Gua, gua. Pjjjjjshhh... baaah!
Te echo de menos tata. Gracias por tu visita uuueeeeh...
¡Me ha escrito Óliver! ¡Sólo a mí! Jo... (Gracias, Mónica!).
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