jueves, 15 de mayo de 2008

Sonrisas fugaces



"Me gusta cuando callas porque estás como ausente. Eso decía Pablo Neruda de una de sus enamoradas. A mí se me ocurre decirle al pequeño Óliver que me gusta cuando sonríe porque nos hace feliz a todos. A muchas más personas de las que imagina... Una simple sonrisa, un leve gesto, una mueca sencilla que arrastra sus comisuras hacia los mofletes y alegra su cara, hace que todo aquel que se topa con una, se sorprenda al verse acariciado por un rayo solar, el más cálido, el menos peligroso. Es una concesión, una complicidad que traba con algunos, en el momento más inesperado, en el más bello... Su cara de preocupación, sus cejitas curvadas, su forma de fruncir el ceño cuando algo extraño o desconocido le inquieta, se relaja de pronto para destilar sonrisas fugaces, como estrellas, como caricias, como susurros".

/Por María (la tata)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vuestro blog sigue siendo una maravilla, y vuestro nene también. Cada vez que tengo un ratito miro por si habeís puesto algo nuevo, a ver como os va, y es muy bonito veros tan bien y tan felices...
Espero que sigais así y algún día esperamos Miguel y yo ver en persona a ese sobrino segundo tan bonito... y esos alrededores tan fantásticos que teneís.
Muchos besos de todo corazón.

Anónimo dijo...

¡Qué preciosidad!

Anónimo dijo...

María(la tata): Tu emotiva prosa rezuma poesía y una ternura hacia nuestro chuquitín que comparto con muchísimo gusto.
Por cierto, todos los que conocemos y amamos a Óliver (de distintas culturas, países y edades) estamos de acuerdo. Desde la pura estadística, esto demuestra una verdad innegable: que Óliver es el bebé más entrañable, vivo y atractivo del mundo. (¡Y que alguien se atreva a rebatirlo, si puede!)
El abuelo José-Pedro.