domingo, 16 de diciembre de 2007

Una tregua hasta el año que viene.

Por fin hemos logrado despejar un poco el comedor donde hasta ahora estaban todas las herramientas, botes de pintura, maderas, etc... Todo un lujo poder desayunar sin tener que apartar clavos, brocas y tornillos. Paralizamos temporalmente la reforma hasta el año que viene y se reanudará la aventura en cuanto recibamos la cocina que acabamos de pedir. Por supuesto no llamaremos a los instaladores antes de primero fracasar nosotros mismos.


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